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El líder y su segundo a bordo PDF Imprimir Correo electrónico
Miércoles 17 de Abril de 2013 15:59

No me cabe la menor duda de que todos somos líderes y debemos estar comprometidos a ser mejores y crecer en esta área todo el tiempo, porque sin importar a qué nos dediquemos y en dónde estemos, siempre nuestra misión debe ser tener influencia sobre los demás. Pero hay un punto que muchas veces ignoramos o pasamos por alto: No todos estamos llamados a ser lo mismo.

 

 Somos como un cuerpo, es decir, cada persona es como una parte del cuerpo donde cada uno tiene una función diferente y única, pero siendo parte del mismo cuerpo. Siento que esta analogía no sólo aplica en la política, sino también en los negocios, la industria, en la oficina y hasta en el hogar. Cada persona del equipo del líder tiene que ser diferente a la otra para que la meta, sea cual fuera, se llegue a cumplir; esa es la única forma de abarcar diferentes áreas según el talento y dones que cada persona tiene.

Siguiendo con esta analogía del cuerpo, hay algunas partes que se notan más que otras, por ejemplo, la cabeza. Lo primero que ves es la cara de una persona; los ojos, la nariz y la boca es lo que el mundo ve y es la presentación hacia el exterior, pero hay otras partes, como la columna vertebral, que nadie ve ni piensa en ella, pero sin embargo es la que sostiene a todo el cuerpo.

No hay parte del cuerpo más importante que la otra, que todas son importantes y necesarias para el funcionamiento del mismo.

Muchas veces, dentro del área del liderazgo, creemos que un buen líder es el que habla con las masas, el que es conocido a cada parte que va, el que su rostro está en revistas, periódicos o televisión; creemos que para ser un buen líder tenemos que ser el centro de atención y nuestros logros reconocidos. Vemos todos estos puntos como signos de un buen liderazgo y nos esforzamos para resaltar sobre los demás todo por querer ser el mejor líder.

Pero la verdad es que por mi poca experiencia y al poder haber observado a los grandes líderes de cerca, he aprendido que siempre hay un líder en 2° lugar detrás de esos reconocidos líderes.

¿Qué sería de una mano sin la muñeca? ¿Qué sería del pie sin un tobillo? ¿Qué sería de la cabeza sin un cuello? Lo mismo es con las personas. Hay algunos que por su carisma, facilidad de comunicación y carácter extrovertido son perfectos para ser la cara del equipo, lo que hacen trae valor a la visión y son claves para alcanzar lo que se ha planeado. Pero igualmente hay otros que por su capacidad de análisis, carácter ecuánime y gran espíritu de servicio son perfectos para apoyar al equipo a salir adelante, mantenerlo enfocado y proveer de recursos; aunque nadie lo note.

Ahora, uno de los más grandes errores es creer que cuando estás en una posición de 2° lugar es sólo un entrenamiento o etapa transitoria en lo que llegas a ser el número 1, cuando la verdad es que hay personas que su posición y propósitos es ser ese 2° lugar y ¡todo el equipo lo necesita ahí!

 

He conocido a muchas personas viviendo en frustración por creer que tienen que tomar posiciones que en realidad no son para ellos, he visto a amigos luchar por llegar a cierto nivel que suponían tenían que alcanzar, pero llegaron ahí sólo para darse cuenta que eras más efectivos donde estaban. No seas un dedo queriendo ser ojo, no seas un ojo queriendo ser cerebro.

 

No te avergüences en estar en  2° lugar si lo haces con toda la pasión y excelencia que puedes lograr día con día.

Hace unos años fui parte de una campaña electoral. En esa campaña el candidato o líder principal visionaba, nos daba la dirección a seguir, hacia contactos y convenios con otras organizaciones y siempre estaba planeando el siguiente paso de crecimiento. Pero también, teníamos un líder en 2° lugar que era el que nos animaba a seguir adelante, el que se preocupaba por nuestras vidas, el que nos preguntaba: ¿Cómo estás?, con el que podíamos ir a despejar nuestras dudas, el que nos daba consejos de cómo hacer lo que teníamos que hacer y el que siempre teníamos a nuestro lado durante un evento que nos tocaba organizar.

Platicando una vez con el equipo todos estuvimos de acuerdo que el coordinador de campaña era lo que era gracias al líder principal, pero que nosotros éramos quien éramos gracias a ese gran líder. Los dos igual de importantes, los dos igual de necesarios, pero lo que más recuerdo hasta el día de hoy es el tiempo que ese líder en 2° lugar me dedicó.

¿Puedes imaginar a un gran político sin un secretario particular que le arregle y recuerde sus juntas?, ¿a un famoso cantante internacional sin un representante que haga los contratos y planee las giras?,  El trabajo del segundo a bordo del líder, es tan importante como el del gran líder.

 ¡El 2° abordo es muy  importante! Porque lo necesitamos y su valor al equipo es invaluable.

Si tú estás llamado a ser el soporte de un líder en primer lugar, siente orgullo en lo que haces, hazlo con pasión y devoción, hazlo con la frente en alto, hazlo con excelencia. Todos formamos parte del mismo cuerpo y todos nos necesitamos.

Sé un excelente 2do a bordo, sé el mejor líder desde tu posición, influye a todos a tu alrededor sin importar el puesto que tengas. Por tus dones y características podrás hacer cosas que otros no, porque estas diseñado de esa forma, y créeme, Él no se equivoca a elegirte como segundo a bordo, y tú eres parte de su plan.

 

Jacobo Flores Hurtado

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